Si estás buscando una escapada distinta por el oeste de Estados Unidos, el otoño es uno de los mejores momentos para descubrir dos destinos que se complementan a la perfección: viajar a Scottsdale, en Arizona, y a San Francisco, en California.
Entre septiembre y octubre vas a encontrar temperaturas más agradables, paisajes espectaculares y una agenda repleta de actividades al aire libre.
Combinar ambas ciudades significa vivir dos experiencias diferentes: el desierto con sus atardeceres inolvidables y el lujo relajado de Arizona; por otro lado, una de las ciudades más emblemáticas, con su mezcla de historia, cultura y gastronomía.
SCOTTSDALE EN OTOÑO
Si estás pensando en viajar a Scottsdale, septiembre y octubre son meses ideales. El intenso calor del verano empieza a dar paso a jornadas mucho más agradables, perfectas para recorrer la ciudad y disfrutar de la naturaleza.
Scottsdale sorprende por su combinación de paisajes desérticos, hoteles de primer nivel, galerías de arte, restaurantes de autor y una vida al aire libre que invita a aprovechar cada momento.
Una visita al desierto permite descubrir la flora característica de Arizona, mientras que las caminatas por senderos como Camelback Mountain o Pinnacle Peak ofrecen vistas espectaculares.
El casco histórico también merece una parada. Allí vas a encontrar negocios, bares, cervecerías artesanales y una gran oferta gastronómica donde la cocina del sudoeste estadounidense se fusiona con sabores mexicanos.
Además, viajar a Scottsdale durante el otoño significa disfrutar de festivales gastronómicos, eventos culturales y campos de golf verdísimos, algo que convierte a la ciudad en uno de los destinos favoritos de la temporada.
SAN FRANCISCO: UNA CIUDAD HIPNÓTICA
San Francisco ofrece un cambio de escenario fascinante. Curiosamente, el llamado “verano de San Francisco” ocurre entre septiembre y octubre, cuando el clima suele ser más estable, hay menos niebla y los días son ideales para recorrer la ciudad.
El famoso puente Golden Gate luce espectacular bajo cielos despejados, mientras que barrios como Fisherman’s Wharf, North Beach, Chinatown y Mission District invitan a caminar sin apuro.
También es un excelente momento para recorrer la isla de Alcatraz, subir a los históricos tranvías o alquilar una bicicleta para cruzar el Golden Gate hasta Sausalito.
Los foodies encontrarán una enorme variedad de restaurantes, mercados y cafeterías, mientras que quienes disfrutan de la cultura podrán visitar museos, teatros y galerías durante todo el día.
COMBINÁ AMBOS DESTINOS
La mejor manera de unir Scottsdale y San Francisco es mediante un vuelo directo o con una breve conexión. El trayecto dura aproximadamente dos horas, por lo que resulta muy cómodo incluir ambas ciudades en un mismo itinerario. Elegí tu mejor resort según tu personalidad.
Una propuesta ideal es dedicar cuatro o cinco noches a Scottsdale para disfrutar del desierto, realizar excursiones y relajarse en alguno de sus reconocidos resorts.
Luego, continuar hacia San Francisco por otras cuatro noches para descubrir la ciudad y realizar escapadas de un día a lugares cercanos como Napa Valley, Sonoma o Muir Woods.
La buena noticia es que en ambos destinos podés usar tu Membresía de Royal Holiday para alojarte cómodamente y en las mejores ubicaciones.
¡Felices vacaciones!
